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Michael Zeuske

 

Humboldteanización del mundo occidental?

La importancia del viaje de Humboldt para Europa y América Latina

 

Universität zu Köln, Alemania

 

 

5. Humboldteanizaciones del mundo moderno, o:

   ¿puede ser humboldtiana la nueva modernidad global?

 

La base de la fama de Alexander von Humboldt como científico, como proyecto y en cuanto a la importancia de sus viajes y obra son, sin duda, cuatro aspectos de la ciencia humboldtiana para América Latina y Europa. 

 

En un sentido epistemológico me parece fundamental el hecho de que Humboldt intentara crear una nueva imagen del mundo, textual y visual – la imagen del mundo de la segunda globalización, la modernidad.

 

1. El primer y más específico aspecto, sería algo que podríamos llamar una “humboldteanización” en sentido estricto o a un primer nivel: primero la americanización política y real del naturalista Alexander von Humboldt. O como apuntó Frédérique Langue: “La llegada a Caracas marca sin embargo un hito, tanto en el propio viaje, por sus circunstancias propias, tanto climáticas, materiales, prácticas (menor dificultad de los desplazamientos), como en relación con la percepción de otra realidad, bien distinta de las consideraciones del naturalista ya que se relacionan más bien con el contexto político de esta región que había pasado a ser en pocas décadas una de las provincias más prósperas de ultramar”.[1] Este modelo de las primeras americanizaciones políticas del viajero naturalista Humboldt se puede utilizar, como ya lo han resaltado Neptalí Zúñiga o Jaime Labastida para la isla de Cuba, para el Nuevo Reino de Granada, para Quito, las Venezuelas, para el Virreinato del Perú y para la Nueva España.[2]
A pesar de esta americanización, Humboldt durante su viaje no se hizo profeta de las independencias americanas, pero analizó y describió en sus diarios el estado político, social y económico de las diferentes colonias hispánicas en una complicada fase de su desarrollo. En su viaje entendió este desarrollo de América como parte del desarrollo de la “nación” imperial a ambos lados del Atlántico. Humboldt durante su viaje y hasta más o menos 1820 teorizó sobre una profundización de las reformas borbónicas[3]. Esto siempre hay que tenerlo en cuenta a la hora de valorar tanto sus diarios como sus obras publicadas. 

 

2. Como segundo punto dentro de la “humboldteanización” en sentido estricto tenemos la construcción del saber universal y holístico humboldtiano, basado en datos, textos y redes de su viaje por las Américas de 1799-1804. Este  Opus americanum Humboldt nunca terminó. Textualmente pertenecen a este opus americanum también los diarios del viaje[4], incluyendo sus geniales visualizaciones de lugares, paisajes y “monumentos“ americanos[5] y las cartas americanas como una fase de la humboldtianización del saber americano. Los grandes Ensayos políticos y la Relation historique publicados a partir de 1809 forman la otra fase de la humboldtianización del saber americano. Nadie lo ha descrito más bellamente que Simón Bolívar (a pesar de que el Humboldt real era más amigo del cubano Francisco de Arango, el Adam Smith de la esclavitud americana[6]): Humboldt “con sus ojos la ha arrancado de la ignorancia y con su pluma la ha pintado tan bella como su propia naturaleza”.[7] En lo que concierne al saber experimental, Bolívar tenía razón con la frase “arrancar con los ojos” (aunque habría que mencionar los instrumentos que operaban entre los ojos y la realidad). Pero la verdad es que Humboldt más bien “arrancó” el saber local y regional a los diferentes sabios americanos, a las élites de los diferentes lugares, con sus habilidades comunicativas. Lo que no sabemos, otra vez en un sentido simplemente historicista, es: ¿cómo ha funcionado esta humboldtianización en la realidad del viaje de 1799-1804 si dejamos de lado las descripciones románticas del Libertador? ¿Cómo se formaron las redes del saber que Humboldt utilizó como base de su obra y de su proyecto de la modernidad?[8] Las fijaciones superficiales en la relación de Humboldt con Bolívar sí reflejan una dimensión simbólica importante de la humboldteanización[9], pero no la base real de las redes de comunicación de Humboldt. O dicho de otra manera: las redes de Humboldt (y de ellos con Humboldt) con Arango, con Mutis, con Pombo, con Bernardo Darquea, el ex secretario de Pablo de Olavide en Ambato[10] con los Montúfar en Quito o con Checa en Jaen de Bracamoros, Unanue, Urquizu y Dávalos en Lima (o con los “realistas” Vicente de Emparán o Pedro de Urquinaona y Pardo[11], casi todos amigos del payanés Pombo), las redes con científicos españoles o mexicanos eran mucho más importantes para la penetración cultural mutua casi gramsciana de americanismo regional y humboldtismo global. [12]

 

3. En un sentido más amplio tenemos, comenzando con las luchas entre las élites liberales imperiales y locales (llamadas generalmente “guerras de independencia”), así como después de las independencias y de las publicaciones del Opus americanum de Humboldt una humboldteanización de las élites liberales americanas[13], algo como una “humboldteanización” al cuadrado del saber americano. Ya en su famosa “Carta de Jamaica” (1815) el mismo Simón Bolívar utiliza, no sólo las obras de Humboldt como una autoridad indudable e insuperable para su concepto de “América”, sino que se refiere al propio Humboldt como a un nuevo dios de la ciencia. [14] Hasta Francisco de Miranda, el gran conceptualista continental[15], poseía libros de Humboldt. Con la reocupación de Caracas en 1821 por parte de los patriotas, después de que las élites de Caracas se rehicieran durante siete años como “fieles vasallos” de Fernando VII, las viejas élites que antes de la independencia habían sido partes de la red de Humboldt (o Humboldt parte de sus respectivas redes), lo utilizaron para simular su participación en la preparación intelectual del movimiento independentista.[16] Utilizando el concepto de los “transferts culturels”[17], esto tuvo lugar en un denso intercambio con agentes del humboldteanismo europeo, es decir, viajeros tras las huellas de Humboldt, sobre todo científicos y artistas (como Bellermann, Rugendas y Goering y otros) durante todo el siglo XIX.

Más tarde, a partir de la nueva etapa de inserción de las nuevas repúblicas a la segunda globalización liberal, a partir de alrededor de 1848, el culto a Humboldt tomó vuelo y fuerza entre las élites liberales de América, basandose en esta humboldteanización al cuadrado. Sobre todo en México, Venezuela y - más tarde - Cuba. No tanto o no tan rápido en el Perú, con su complicado proceso de independencia conservadora,[18] ni en Colombia o en el Ecuador.

Para esas élites influídas e impreganadas de la cultura liberal global-atlántica, sea como liberales-conservadores sea como liberales-liberales, “Humboldt es objeto de culto porque contribuyó con su obra a situar a esos nuevos Estados en la cartografía del sistema mundial”[19]. Eso quiere decir que la obra de Humboldt los inscribió, de manera simbólica, en los mapas de la modernidad atlántica. Humboldteanismo en este sentido es americanismo continental y hasta occidentalismo.

Dando un paso muy grande hacia la globalización de hoy, se puede constatar un redescubrimiento de Humboldt, con la creación del Humboldtian Science en la obra de Susan Cannon[20], por parte de las élites occidentales, ahora con su centro en Estados Unidos. Actualmente, me parece, aunque todavía falta mucho, estamos humboldteanizando la élite científica de nuestra etapa de globalización.

 

4. También tenemos el uso del Opus americanum, o más bien de sus respectivas partes “proto-nacionales”, como espejos centralizadores[21] de las nuevas élites que ocupan las capitales de las nuevas repúblicas americanas a partir de 1821-1826 (en Cuba a partir de 1880[22]). Aquí la fijación subjetiva de Humboldt en la tradición clásica servía perfectamente para fines de distinción cultural (aunque a veces había problemas con la posición no-nacional de Humboldt[23]). Esto sería otro nivel múltiple o un subnivel del tercero, todavía no estoy bien seguro, de una humboldteanización partida de América Latina, un Humboldt dividido entre los emergentes nacionalismos latinoamericanos (“El Humboldt venezolano”[24] y otros constructivos híbridos de este tipo).

Por otra parte los nacionalismos expansivos europeos y norteamericano, en lo que se ha llamado la fase del imperialismo, se olvidaron de Humboldt entre 1890 y 1920 (o 1950), sobre todo el imperialismo alemán.[25] Prácticamente, el Humboldt fraccionado de los panteones de México, Venezuela o Cuba sobrevivió esta fase del olvido europeo entre los nacionalismos latinoamericanos.

Las nuevas élites latinoamericanas, bien fueran las liberales o las conservadoras, todas, a su modo, utilizaron a Humboldt o, más bien este aspecto de la humboldteanización, para la construcción de sus Estados-naciones (la reexportación del saber americano, junto con el saber de Europa, en su formulación humboldtiana, en la escritura de Humboldt). Humboldt entraba de esta manera en los panteones nacionales de México, Venezuela, Cuba y, algo más oculto en los de la Nueva Granada/Colombia, el Ecuador, el Perú; prácticamente como un padre espiritual de las respectivas independencias. Esto ha funcionado sobre todo en países sobre los cuales ha publicado Humboldt, como México, Venezuela y Cuba.

Esto sería una fase de la humboldteanización que perdura hasta aproximadamente el tercer tercio del siglo XIX en México y Venezuela. En Cuba durará más tiempo. [26] 

 

Una nueva fase, que no podemos abarcar aquí, es el “redescubrimiento” de Humboldt por los historiadores de la ciencia, en el contexto del debate modernidad-postmodernidad y los deconstructivistas desde finales de los años setenta del siglo XX y, sobre todo, a partir de 1989.

Visto desde hoy y desde las discusiones sobre “modernidad” o “modernidades”, las élites “latinas” de América utilizaron todos los niveles de la humboldteanización. Porque con Humboldt se dio una conexión real del saber americano con Europa y, al mismo tiempo, una fundamentación transcultural de la existencia de un sólo tipo de modernidad occidental sobre bases clásicas en Europa y en las culturas eurocriollas de América Latina. No se debe olvidar que hasta la mitad del siglo XIX las élites liberales de la América Latina se veían a sí mismas mucho más avanzados políticamente que los europeos, porque ellas tenían ya “sus” Estados, mientras la mayoría de los liberales europeos todavía “gemían bajo el yugo de las tiranías monárquicas”.

 

En cuanto a Rusia hay que decir claramente que no hubo “rusificación” de Humboldt y que la experiencia de este viaje apenas entró en el discurso de la modernidad (aunque los resultados son científicamente importantes).[27] Esto, creo yo, nos puede llevar a la hipótesis de que Rusia en aquel entonces era todavía, según los seguidores de Wallerstein un sistema en sí y para sí mismo, no era parte del Occidente[28] como, en cierta forma, América del Norte. 

 

El saber de la experiencia y el saber de las redes de comunicación del viaje de Humboldt a América formaron la base “dura” de conocimientos dentro de su proyecto de modernidad en el Occidente. Desde la perspectiva de hoy este proyecto puede ser denominado proyecto humboldtiano de una “modernidad inconclusa”. Humboldt con este proyecto tuvo relaciones e influyó sobre el saber letrado que abarcaba todo el globo y las comunicaciones globales. Pero el saber empírico que influyó de manera decisiva sobre el proyecto humboldtiano de la modernidad, es el saber americano, son los “hard facts”, datos, informaciones e imágenes de Venezuela, Cuba, Nueva Granada, Ecuador, Perú y México; en los Estados Unidos ya no era el saber de la experiencia, sino mayoritariamente sólo el saber nacido de la comunicación con la nueva élite republicana. 

 

Para finalizar estas reflexiones ensayísticas tenemos que apuntar que si hay una humboldteanización del mundo occidental, entonces tiene su base experimental y empírica en la América hispánica. Y otra conclusión previa: de acuerdo con Ottmar Ette yo diría que las “otras” modernidades (incluidas las contradicciones entre estas modernidades y el “proyecto de una modernidad europea“) se pueden interpretar con la obra humboldtiana. Y, además, yo añadiría que la nueva modernidad, que todavía no existe, la globalidad del futuro, debería ser aún más humboldtiana.



[1] Langue, Frédérique, “Humboldt und der “Afrikanerstaat” Venezuela: bürgerliche Zwiste und feindselige Leidenschaften”, en: Comparativ 11, Núm. 2 (2001) : Humboldt in Amerika, ed. Zeuske, Leipzig, pp. 16-29, aquí p. 16 (Humboldt y el “Estado africano” de Venezuela, disensiones civiles y rencorosas pasiones).

 

[2] Zúñiga, Neptalí, Humboldt y el americanismo, 3 vols., Quito: Universidad Central del Ecuador, 1975-1979.

 

[3] Zeuske, “América y Humboldt: El modelo de reformas alemanas y las realidades americanas. Una aproximación”, en: IX Congreso de Historia de América. Europa e Iberoamérica: Cinco siglos de intercambios, 3 vols., coord. María J.Sarabia Viejo, Sevilla 1992, vol. III, pp. 351-364; Zeuske, “Humboldt y el problema de la transformación en Venezuela y Cuba. Ocho tesis y un apéndice teórico (1760-1830)”, en: Gil Novales, Alberto, Ciencia e independencia política, Madrid: Ediciones del Orto 1996, pp. 83-129.

 

[4] Humboldt, Lateinamerika am Vorabend der Unabhängigkeitsrevolution. Eine Anthologie von Impressionen und Urteilen aus den Reisetagebüchern. Zusgest. und erl. durch Margot Faak. Mit einer einl. Studie von Manfred Kossok. Berlin: Akademie-Verlag 1982 (Beiträge zur Alexander-von-Humboldt-Forschung, Bd. 5); Humboldt, Reise auf dem Río Magdalena, durch die Anden und durch Mexico, aus den Reisetagebüchern zusgest. u. erl. v.  Margot Faak. 2 Vols., Berlin: Akademie-Verlag, 1986/1990; Humboldt, Reise durch Venezuela. Auswahl aus den amerikanischen Reisetagebüchern. Hrsg. u. eingel. v. Margot Faak. Berlin: Akademie Verlag  2000 (Beiträge zur Alexander-von-Humboldt-Forschung, vol. 12). 

 

[5] Humboldt, Ansichten der Natur mit wissenschaftlichen Erläuterungen. Von ..., Erster Band, Tübingen: in der J.G. Cotta’schen Buchhandlung, 1808 (“Humboldts populärstes Buch” – “el libro más popular de Humboldt”, véase: Fiedler, Horst (†); Leitner, Ulrike, Alexander von Humboldts Schriften - Bibliographie der selbständig erschienenen Werke, Berlin: Akademie Verlag, 1999 (Beiträge zur Alexander-von-Humboldt-Forschung, Bd. 20), p. 37.

 

[6] González-Ripoll Navarro, María Dolores, „Vínculos y redes de poder entre Madrid y La Habana: Francisco de Arango y Parreño (1765-1837), ideólogo y mediador”, in: RI, Vol. LXI (Mayo-Agosto, 2001), Núm. 222, p. 291-305, Tomich, Dale, “The Wealth of the Empire: Francisco de Arango y Parreño, Political Economy, and the Second Slavery in Cuba“, in: Comparative Studies in Society and History, No. 1 (2003), S. 4-28.

 

[7] Minguet, “Las relaciones entre Alexander von Humboldt y Simón Bolívar”, en: Bolívar y Europa en las crónicas, el pensamiento político y la historiografía. Investigación dirigida por Alberto Filippi, prólogo de José L. Salcedo-Bastardo, 3 vols.,  vol.1 (siglo XIX). Caracas: Ediciones de la Presidencia de la República 1986, pp. 743-754, aquí p. 749.

 

[8] Yo he hecho el intento de empezar con una descripción simple de los contactos e intercambios de Humboldt con el grupo de élites azucareras y esclavistas alrededor de Nicolás Calvo y Francisco de Arango, véase: Zeuske,  “'Geschichtsschreiber von Amerika': Alexander von Humboldt, Kuba und die Humboldteanisierung Lateinamerikas”, en : Comparativ 11, pp. 30-83; Zeuske, “Humboldt, Historismus, Humboldteanisierung“, en: HiN II, 3 (2001) (Ira. Parte: ) y en: HiN II, 4 (2002) (2da. parte) http://www.uni-potsdam.de/u/romanistik/humboldt/hin/hin4/zeuske_1.htm

 

[9] Vargas Martínez, Gustavo, “Humboldt y Bolívar. Testimonio epistolar del verdadero encuentro entre ambos mundos“, en: Zea, Leopoldo; Magallón, Mario (comps.), El mundo que encontró Humboldt, México: Instituto Panamericano de Geografía e Historia/Fondo de Cultura Económica, 1999, pp. 113-141.

 

[10] Humboldt, Reise ..., I. p. 97.

 

[11] Véase la carta de Urquinaona a Humboldt, fechada Cádiz 1817: Deutsche Staatsbibliothek Berlin, Handschriftenabteilung, Nachlaß A.v.Humboldt, Tagebuch VIIbb y c, f.356v/r.; Humboldt menciona a Urquinaona en su diario de Quito, en la segunda subida al Pichincha, en: Humboldt, Reise ..., I, p. 201.

 

[12] Zúñiga, Manuscritos inéditos de Humboldt y la ciencia universal, Ambato: Ediciones Universidad y Sociedad, Universidad Técnica de Ambato, 1989.

 

[13] Hampe Martínez, Teodoro, „’Alle sind gleichmässig zur Freiheit bestimmt’. Humboldt und die Politik“, en: Humboldt, Alexander von: Netzwerke des Wissens. [Katalog zur gleichnamigen Ausstellung in Berlin 6. Juni - 15 August 1999 und Bonn 15. September 1999 - 9. Januar 2000]. Bonn, München, Berlin: Haus der Kulturen der Welt; Kunst- und Austellungshalle der Bundesrepublik Deutschland; Goethe Institut, 1999, p. 34.

 

[14] Bolívar, Simón, “Contestación de un americano meridional a un caballero de esta isla” [“Carta de Jamaica”], 6 de septiembre de 1815, en: Sociedad Bolivariana de Venezuela, Escritos del Libertador, 22 Vols., Caracas: Cuatricentenario de la Ciudad de Caracas, 1964-1989, t. VIII, Caracas, 1972, p. 73-248, aquí pp. 98 y 222 (Doc. 1302); Zeuske, “¿Padre de la Independencia? Humboldt y la transformación a la modernidad en la América española”, en: Debate y perspectivas. Cuadernos de Historia y Ciencias Sociales, Madrid, No. 1 (Diciembre de 2000): Alejandro de Humboldt y el mundo hispánico. La Modernidad y la Independencia americana, coord. por Puig-Samper, pp. 67-100.

 

[15] Bohórquez Morán, Carmen, “Los fundamentos de una teoría de la patria continental en el pensamiento de Miranda”, en : Bohórquez Morán, Francisco de Miranda. Precursor de las independencias de la América Latina. Prefacio de Marie-Cécile Bénassy, Caracas : Universidad Católica Andrés Bello ; Universidad del Zulia, 2001, pp. 291-331. 

 

[16] Quintero, Inés, La Conjura de los Mantuanos. Último acto de fidelidad a la monarquía española. Caracas 1808, Universidad Católica Andrés Bello, 2002; Zeuske, “¿Padre de la Independencia? ..., passim.

 

[17] Espagne, Michel; Werner, Michel, „Deutsch-französischer Kulturtransfer im 18. und 19. Jahrhundert. Zu einem neuen interdisziplinären Forschungsprogramm des CNRS“, en: Francia 13 (1985), München 1986, pp. 502-510; Osterhammel, „Transkulturell vergleichende Geschichtswissenschaft“, en: Haupt, Heinz-Gerhard; Kocka, Jürgen (eds.), Geschichte und Vergleich. Ansätze und Ergebnisse international vergleichender Geschichtsschreibung, Frankfurt am Main/New York: Campus, 1996, pp. 271-314; Paulmann, Johannes, „Internationaler Vergleich und interkultureller Transfer. Zwei Forschungsansätze zur europäischen Geschichte des 18. und 19. Jahrhunderts“, en: Historische Zeitschrift, Bd. 267 (1998), pp. 649-685; Middell, Matthias, „Kulturtransfer und Historische Komparatistik – Thesen zu ihrem Verhältnis“, en: Comparativ, 10. Jg., Heft 1 (2000): Kulturtransfer und Vergleich, hrsg.v. Matthias Middell, pp. 7-40.

 

[18] O'Phelan Godoy, Scarlett, “Sucre en el Perú: Entre Riva Agüero y Torre Tagle“, en: O'Phelan Godoy (comp.), La independencia del Perú. De los Borbones a Bolívar, Lima: PUCP; Instituto Riva-Agüero, 2001, pp. 379-406.

 

[19] López-Ocón, “Un naturalista en el panteón ...”, pp. 21-33, aquí p. 31; véase también las influencias de Humboldt en científicos españoles del sexenio democrático: Ibíd., pp. 31-33.

 

[20] Cannon, Susanne Faye, Science in Culture: The Early Victorian Period, New York: Dawson and Science History Publications, 1978.

 

[21] Lucena Giraldo, Miguel, “El espejo roto. Una polémica sobre la obra de Humboldt en la Venezuela del siglo XIX”, en: Dynamis. Acta Hispanica ad Medicinae Scientiarumque Historiam Illustrandam, Vol. 12 (1992), pp. 73-86; Zeuske, “Regiones, espacios y hinterland en la Independencia. Lo espacial en la política de Simón Bolívar” (en proceso de publicación).

 

[22] Rebok, Sandra, “Alejandro de Humboldt en Cuba: reflexiones historiográficas”, in : Opatrný, Josef (ed.), El Caribe Hispano. Sujeto y objeto en política internacional, Praha : Universidad Carolina de Praga ; Editorial Karolinum, 2001, pp. 117-144.

 

[23] Lucena Giraldo, “El espejo roto ... “, pp. 73-86.

 

[24] El Humboldt venezolano: homenaje en el bicentenario de su nacimiento, comp. y notas de Miguel S. Wionczek, pról. de Jaime Labastida, presentación de Luis Pastori, Caracas: Banco Central de Venezuela, 1977.

 

[25] Véase, para el caso alemán: Schwarz, „Zur Geschichte der Alexander-von-Humboldt-Forschung an der Berlin-Brandenburgischen Akademie der Wissenschaften“, en: Wolff, Gregor (Hrsg.), Die Berliner und Brandenburger Lateinamerikaforschungen in Geschichte und Gegenwart. Personen und Institutionen, Berlin: Wissenschaftlicher Verlag Berlin, 2001, pp. 107-127; Wald, Martin, „Um Fragen des wirkenden und schaffenden Lebens“. Das Nationalsozialistische Alexander-von-Humboldt-Bild in zwei biographischen Fallstudien: Walther Linden und Ewald Banse, Berlin: Alexander-von-Humboldt-Forschungsstelle, 2001 (Berliner Manuskripte zur Alexander-von-Humboldt-Forschung, 19).

 

[26] Zeuske, “Humboldt in Amerika: Vergleiche und Transfers, Pantheone und nationale Mythen sowie Revolutionen und Globalisierungen”, en: Comparativ 11, pp. 7-15.

 

[27] Suckow, Christian, „’Dieses Jahr ist mir das wichtigste meines Lebens geworden’. Alexander von Humboldts russisch-sibirische Reise im Jahre 1829“, en: Humboldt, Netzwerke ..., pp. 161-177.

 

[28] Nolte, Hans-Heinrich, “Die Debatte um das Weltsystem” (Diskussionspapier, Mai 2002), en: http://members.aol.com/cnoltevgws/Weltsystemkonzept.html.

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