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Michael Zeuske

 

Humboldteanización del mundo occidental?

La importancia del viaje de Humboldt para Europa y América Latina

 

Universität zu Köln, Alemania

 

 

1. Introducción

 

América, Europa, Humboldt, importancia: el tema es bien filosófico y como historiador uno no puede responder mucho. Pero tomando las discusiones actuales sobre la modernidad o la llamada “postmodernidad” y las globalizaciones, se podría decir a manera de ensayo, que hay algunas largas líneas de la historia, que están bastante bien vinculadas con el problema de la importancia de Humboldt para América Latina y Europa. Si pensamos en un modelo de globalización en escalas y comparamos diacrónicamente los tiempos de Humboldt (alrededor de 1800) y nuestro tiempo (alrededor de 2000), veremos que, en cierto sentido, nos encontramos en tiempos bastante similares. Si se toma la situación de aquel entonces como una escala de la globalización y la nuestra también: no sabemos si estamos al final o al comienzo de una nueva fase de esta globalización.[1] Humboldt entendió su tiempo como un comienzo; la mayoría de las interpretaciones de hoy opina que nuestros tiempos son algo tardío, algo “post”: postmodernidad, postemancipación, posthistoire, postcolonialismo.

 

En estos tiempos de inseguridades e incertidumbres se puede hacer, en general, dos cosas: declarar el “fin de la historia” (y el fin de la realidad histórica), lo que pretendió hacer la llamada posthistoire, sólo mirar hacia atrás desde una perspectiva actual, percibir y representar una construcción del pasado según las necesidades de un presente invariable. O se puede mirar hacia atrás y tomar los puntos esenciales de pensadores de aquel entonces como modelo, los cuales miraban hacia adelante y proyectaban nuevas fases. Con estos proyectos, por lo menos, querían influir en el desarrollo de la realidad. Alexander von Humboldt fue uno de estos pensadores, tal vez desde nuestra perspectiva de hoy el más importante, que a comienzos de una modernidad sensu strictu miraba hacia adelante con un proyecto universal sobre bases bien empíricas. El tenía una visión transdisciplinaria, pero en la mayoría de los casos todavía infracultural de un mundo que se estaba abriendo hacia lo intercultural (o, para utilizar un concepto más dínamico, “global”). De todas formas: para él lo del “post” hubiera sido imposible. Además, aunque tenía su visión infracultural, basada en la tradición clásica de interpretación, visualizó e hizo legible con su obra también las rupturas de esta tradición, pero dejando a la vez las ventanas abiertas para dialogar con otras culturas.

 

En fin, para encontrar nuevos comienzos a veces hay que regresar a la historia. Hay vías que no se han ido, que han sido olvidadas, que por diferentes intereses se han silenciado. Para mí los intereses son lo más importante: creo que los que silenciaron a Humboldt fueron los intereses de las élites europeas a partir de los años 1860-1880 que empezaron a formar realmente territorios “nacionales”[2] en un mundo que había pasado o estaba pasando por la escala industrial de la globalización. Por eso, la cultura europea, la llamada "Hochkultur", ha aceptado a Schiller, Kant, Hegel o Marx más que a Humboldt (Herder, Schopenhauer, Nietzsche), que por lo menos conocieron y aceptaron otras culturas. Humboldt se ha encerrado en los estantes de la academias científicas, en monumentos de mármol y en los anticuarios; lo que Friedrich Nietzsche llamó “historia crítica” – es decir los significados que Humboldt mismo dio a sus trabajos – se convirtieron así en “historia anticuaria”. Lo mismo ha pasado con las élites americanas, han llevado su Humboldt a los panteones nacionales, han visto sólo el Humboldt erudito de la “Hochkultur” europea. Sin embargo, y aqui hay una diferencia, las elites americanas no se deshumboldteanizaron como las europeas, gracias a la obra de Humboldt se sienten pertenecientes a la tradición clásica.

 

Otro de los motivos del “olvido” de Humboldt entre 1860 y 1950 se debió, posiblemente, a su severa denuncia del racismo científico[3] en su tiempo, un tiempo que es el comienzo de casi doscientos años de desarrollo del racismo como la ideología central de exterminio de otras culturas[4]: “Indem wir die Einheit des Menschengeschlechtes behaupten, widerstehen wir auch jeder unerfreulichen Annahme von höheren und niederen Menschenracen”.[5] Humboldt, con su antiracismo estaba tomando claramente una posición general-filosófica intercultural. 

Los nuevos debates alrededor de Humboldt demuestran que el sabio empirista-universal es sumamente moderno y global, si se practica una nueva lectura (añadiendo los conocimientos de la realidad de hoy). Su obra representa un punto de partida esencial en la escala de globalización que, a mi modo de entender, estamos empezando.


[1]  Ponencia inaugural presentada en el coloquio internacional “Humboldt y la América Ilustrada (200 años después)“, organizado por el Instituto Riva-Agüero (Pontificia Universidad Católica del Perú), Lima, 11, 12 y 13 de noviembre de 2002.

Según este modelo, repito modelo, es decir, un instrumento heurístico y teórico, habría hasta hoy tres o cuatro escalas o fases de globalización: la de 1450 a 1600: exploración real del “globo” y primera fase de la expansión mundial europea; la de 1780 a 1860 sería la fase de la comunicación real por maquinas de vapor, líneas de ferrocarril y telegrafía; y la tercera, de 1990 hasta hoy, la comunicación virtual del globo; tal vez haya que construir una cuarta escala o fase, la de la nacionalización real, la de la globalización del ciudadano y científicación del globo, entre 1860 y 1940. La cuarta fase o etapa, entonces, abarcaría nuestros tiempos, desde 1970 hasta hoy; véase: Globalgeschichte 1450 - 1620. Anfänge und Perspektiven, Friedrich Edelmayer, Peter Feldbauer, Marija Wakounig (eds.), Wien: Promedia 2002.

 

[2]  Faraldo, José M., “Modernas e imaginadas. El nacionalismo como objetivo de investigación histórica en las dos últimas décadas del siglo XX”, in: Hispania LXI/3, núm. 209 (Septiembre-Diciembre 2001), pp. 933-963.

 

[3] Hannaford, Ivan, Race. The History of an Idea in the West, Foreword by Bernard Crick, Washington, D.C.: The Woodrow Wilson Center Press; Baltimore and London: The Johns Hopkins University Press, 1996 (sobre Humboldt, pp. 262-264).

 

[4] También en cuanto a la exclusión de vastos territorios, visitados y analizados por Humboldt, que no han sido historizados más o la falta de la historia de las mujeres en las “historias nacionales” europeas, véase: Hausen, Karin, “Die Nicht-Einheit der Geschichte als historische Herausforderung. Zur historischen Relevanz und Anstössigkeit der Geschlechtergeschichte”, en: Medick, Hans; Trepp, Anne-Charlott (eds.), Geschlechtergeschichte und Allgemeine Geschichte. Herausforderungen und Perspektiven, Göttingen, 1998, pp. 17-55.

 

[5] Humboldt, Alexander von, Kosmos. Entwurf einer physischen Weltbeschreibung, 5 Vols., Stuttgart-Tübingen: Cotta, 1846-1861, t. I, p. 385, véase también: Forster, Georg, „Noch etwas über Menschenrassen“, in: Forster, Georg, Werke in vier Bänden, hrsg. v. Steiner, Georg, Leipzig: Insel-Verlag, o. J. [1978], t. II: Kleine Schriften zur Naturgeschichte, Länder- und Völkerkunde. Ansichten vom Niederrhein, pp. 71-101.

 

 

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