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Michael Zeuske

 

Humboldteanización del mundo occidental?

La importancia del viaje de Humboldt para Europa y América Latina

 

Universität zu Köln, Alemania

 

 

2. Humboldt, los saberes y las modernidades en América y Europa

 

Para tomar de nuevo a Humboldt (a pesar de su infraculturalidad) como pensador de “diferentes modernidades“ fragmentadas, que forman a la vez “una modernidad inconclusa”[1], y para evaluar históricamente y como historiador su importancia para Europa y América (y otras partes del globo) es necesario definir – aunque sea de manera muy superficial - el lugar que ocupa Alexander von Humboldt[2] en la historia de América y de Europa al comienzo de la segunda fase de la globalización y al comienzo de lo que se llama “modernidad” o “modernidades“[3].

En cuanto a este lugar real de Humboldt, quiero primero resaltar que, para decirlo de una manera un poco exagerada, hay demasiados significados (sobre todo hasta más o menos 1860 [4] y a partir de 1950 en Alemania [5]) y muy pocos conocimientos reales. Conocimientos reales, ordenados por nuevas coordenadas teóricas que, de vez en cuanto, tienen que regresar a conceptos de totalidad no agotados en su tiempo, como la “otra modernidad” de Humboldt. Conocimientos reales también en el sentido del historicismo, sobre todo en cuanto a las realidades de los territorios por donde pasó y en cuanto a los actores (o agentes) que encontró en su viajes por América, las redes de personas de contacto, sus conocimientos, textos e intercambios, las fechas, los contenidos de los intercambios, los lugares. Eso es muy importante, porque Humboldt construyó su forma de entender el mundo (su “Weltbild“) sobre tres bases: 

  1. saber letrado: La Europa de aquel entonces se sintió en la cumbre del saber universal, en el centro del mundo, sentimiento que Humboldt compartía en cuanto a las bases estéticas de la tradición greco-romana (véase como ejemplos Buffon, Forster, Goethe, Blumenbach, Schiller, Kant o Hegel). Humboldt en el viaje combina en cierta forma su formación experimental de naturalista y las nuevas formas de historiar a base de fuentes de archivo (que forma para la historia desde aquel entonces lo empírico) en amplios estudios de material burocrático en archivos limeños y mexicanos, así como de otros lugares (por ejemplo, conventos).
     

  2. saber de la experiencia, la forma más familiar para Humboldt como naturalista (sobre todo basado en el intercambio con representantes de las ciencias naturales más avanzadas de aquel entonces, es decir, franceses y españoles, incluso con ingleses). Esta forma de saber era la que confrontaba más directamente la cultura y la tecnología europea con la “realidad” americana; claro, en muchos casos pasando por instrumentos. 
     

  3. saber de las redes de comunicación o, simplemente, saber comunicativo,[6] es decir, un saber construido desde la comunicación con otros individuos o grupos de otras culturas científicas que manejaban el saber local y/o regional. También compartía saberes con la gente “normal” de los respectivos lugares, lo que forma el aspecto social de cada saber. Se podría decir, que este saber es un saber compuesto de caminos y redes; los caminos de Humboldt en América fueron enhilados de redes de comunicación y cadenas de palabras. Esta forma de saber representaba las ventanas o, más bien, las puertas en los círculos de la “alta” cultura europea de Humboldt. Humboldt en América, durante su viaje de 1799 a 1804 se hizo centro de una red (o varias redes) que aseguraba la comunicación entre el saber europeo y los grupos de saber americano local y regional.[7] Estas redes americanas e hispánicas a su vez eran las bases para las redes “mundiales” que Humboldt comenzó a manejar después de su viaje a América.[8] Esto es lo que Ottmar Ette llama “redes ambulantes” y “ciencia interconectada”.[9] 

En cuanto a los saberes de la experiencia había algo como un aislamiento temporal de Europa en relación a otras partes del mundo, lo que podemos ejemplificar de nuevo con la teorización y sistematización de la “Hochkultur” europea con escasa o ninguna base empírica en las obras de Buffon, Schiller o Kant, Hegel, Ranke (de cuyas teorías Humboldt, a veces, incluso se burlaba).[10] Repito que Humboldt compartió con este saber letrado la convicción de la superioridad de la alta cultura europea. Pero le dió una nueva base empírica.

La Europa del otro lado de los Pirineos - vista desde el mundo atlántico o desde España - desconocía el continente americano, el “Nuevo Continente” de Humboldt. Este con su viaje rompió prácticamente con este aislamiento (como lo hizo por la parte americana Francisco de Miranda, con sus métodos y formas y mucho más oculto en cuanto a las culturas políticas de Estados Unidos, Inglaterra y el “Viejo Continente” hasta Rusia y Turquía[11]). Humboldt también hizo visible las rupturas y distancias artificialmente construidas entre las culturas durante las primeras globalizaciones de 1500 a 1800. Así, Humboldt tanto en los aspectos que compartimos hoy con él, su apertura hacia otras culturas, como en lo que ya no podemos compartir, su fijación cultural en la tradición clásica greco-romana, nos puede servir de ejemplo. De todas formas, Humboldt le dió esto a la América (hispánica) y Europa latina, así como sus interconexiones dentro de un modelo liberal del mundo, lo que las ciencias de las literaturas (de los textos/las escrituras) llaman centralidad.


[1] Ette, Ottmar, “Alexander von Humboldt und das Projekt der Moderne”, en: Ette; Bernecker, Walther L. (eds.), Ansichten Amerikas. Neuere Studien zu Alexander von Humboldt, Frankfurt am Main: Vervuert 2001, pp. 9-17; Ette, Weltbewußtsein. Alexander von Humboldt und das unvollendete Projekt einer anderen Moderne, Weilerswist: Velbrück Wissenschaft, 2002.

 

[2] Generalmente, en Europa y sobre todo en Alemania, se conoce más al hermano mayor de Alexander, Wilhelm von Humboldt, hasta historiadores o sociólogos históricos que tratan de historia universal (“Weltgeschichte” o, más hip, “Globalgeschichte”, historia global), véase por ejemplo: Schäfer, Wolf, “Global Civilization and Local Cultures”, en: International Sociology, Vol. 16(3), London and New Delhi (September 2001), pp. 301-319.

 

[3] Véase el debate de los Wallersteinianos en cuanto al comienzo del capitalismo, o el debate entre Bruce Mazlish y los McNeill.

 

[4] Terminando para Europa central más o menos con Jules Verne: Verne, Die großen Seefahrer und Entdecker. Eine Geschichte der Entdeckung der Erde im 18. und 19. Jahrhundert, ed. Claudia Schmöller, Zürich: Diogenes, 1986, p. 215; el caso de la España de la restauración es especial: en la vida y obra de Marcos Jiménez de Espada y de la Sociedad Geográfica de Madrid hubo algo como un Humboldt partido en dos, se pensaba seguir al Humboldt científico-erudito y se criticó fuertemente al “Humboldt político”, véase: Jiménez de la Espada, Marcos, “Biaje de Quito a Lima de Carlos Montúfar con el Barón Humboldt y Don Alejandro Bonpland”, en: Boletín de la Sociedad Geográfica de Madrid, No. 25 (1888), pp. 371-389; López-Ocón, Leoncio, De viajero naturalista a historiador: Las actividades americanistas del científico español Marcos Jiménez de la Espada, 2 Vols., Madrid: Universidad Complutense de Madrid, 1991 (Colección Tesis doctorales; 162/92); López-Ocón, „Un naturalista en el panteón. El culto a Humboldt en el Viejo y el Nuevo Mundo durante el siglo XIX“, in: Cuadernos Hispanoamericanos, No. 586 (Abril 1999), p. 21-33; Leoncio López-Ocón; Pérez-Montes Salmerón, Carmen María (eds.), Marcos Jiménez de la Espada (1831-1898) : tras la senda de un explorador, Madrid : Consejo Superior de Investigaciones Científicas, Instituto de Historia, 2000.

 

[5] Zeuske, Michael:  “'Geschichtsschreiber von Amerika': Alexander von Humboldt, Kuba und die Humboldteanisierung Lateinamerikas”, en : Comparativ 11, núm. 2 (2001) : Humboldt in Amerika, ed. Zeuske, Leipzig, pp. 30-83; Zeuske, “Sozialgeschichte, Historismus und der Zykluscharakter von Revolutionen. Lateinamerikanische und spanische Geschichte im Werk von Manfred Kossok“, en: Vom Brasilienvertrag zur Globalgeschichte. In Erinnerung an Manfred Kossok anläßlich seines 70. Geburtstages (Arbeitsberichte des Instituts für Kultur und Universalgeschichte Leipzig e.V., Heft 3),  Matthias Middell (ed.), Leipzig: Leipziger Universitätsverlag,  2002, pp. 49-83.

 

[6] Las investigaciones históricas más avanzadas en cuanto a las redes interpersonales y culturales en relación con Humboldt se hallan actualmente en las obras de Miguel Ángel Puig-Samper, véase por ejemplo: Puig-Samper, Miguel Ángel, “Humboldt en España”, en: Puig-Samper, Miguel Angel; Naranjo Orovio, Consuelo; García González, Alejandro (eds..): Ensayo Político sobre la Isla de Cuba de Alejandro de Humboldt, Madrid (Aranjuez): Ediciones Doce Calles/Valladolid: Junta de Castilla y León, 1998 (THEATRUM NATURÆ. Colección de Historia Natural, Serie: Textos Clásicos), pp. 27-39, Puig-Samper, “Humboldt, un prusiano en la Corte del Rey Carlos IV”, en: Revista de Indias, vol. LIX, núm. 216 (1999), pp. 329-356.  

 

[7] Lettres américaines d’Alexandre de Humboldt (1798-1807), précédées d’une Notice de J.-C. Delamétherie et suivies d’un choix de documents en partie inédits, publiés avec une introduction et des notes par Ernest-Théodore Hamy, Paris : E. Guilmoto, 1905 ; Minguet, Charles (ed.), Humboldt, Cartas americanas, Caracas : Biblioteca Ayacucho, 1980; Humboldt, Briefe aus Amerika 1799-1804, Ulrike Moheit (ed.), Berlin: Akademie Verlag 1993 (Beiträge zur Alexander-von-Humboldt-Forschung; 16).

 

[8] López-Ocón, „Un naturalista en el panteón …”, pp. 21-33; Pino Díaz, Fermán del, „Humboldt y la polémica de la ciencia española“, en: Cuadernos Hispanoamericanos no. 586 (Abril de 1999), pp. 35-43.

 

[9] Ette, Weltbewußtsein ... passim.

 

[10] Osterhammel, Jürgen, ”Die mentale Abschließung Europas (ca. 1770-1830)”, en: Calließ, Jörg (ed.), Europa und das Fremde. Die Entwicklung von Wahrnehmungsmustern, Einstellungen und Reaktionsweisen unserer Kultur, Rehburg-Loccum: Evangelische Akademie Loccum, 1998, pp. 185-204.

 

[11] Zeuske, “Humboldt y Miranda” (en preparación).

 

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