HiN - Internationale Zeitschrift für Humboldt-Studien (ISSN: 1617-5239)

Navigationselement: zurck

____________________________________________________

HiN X, 19 (2009)

HUMBOLDT y
HISPANO-AMÉRICA

Über den Autor
PDF-Druckversion
____________________________________________________
Navigationselement: weiter

Hector Pérez Brignoli

Alexander von Humboldt en Centroamérica y en el Río de la Plata

Repercusiones y conexiones

Resumen

Exploración sobre la influencia de las obras y el pensamiento de Alexander von Humboldt en los países de la América Central (Guatemala, Honduras, El Salvador, Nicaragua, Costa Rica y Panamá) y el Río de la Plata (Argentina, Paraguay y Uruguay).

* * *

I

  Viajero incansable, Alexander von Humboldt nunca estuvo en Centroamérica ni en el Río de la Plata, aunque, como veremos enseguida, conocía con mucho detalle ambas regiones. Poco escapaba en verdad a la vastedad de su conocimiento geográfico, en el sentido más amplio de este término, con una habilidad permanente para combinar los detalles más variados con la visión global,  e incluyendo también una reconstrucción poética de los paisajes evocados.

 La repercusión de la obra de Humboldt se puede desglosar en tres aspectos diferentes. Primero, la de sus escritos y/o referencias directas a las regiones en consideración; segundo, la influencia a través de sus seguidores y la acción desplegada por ellos; tercero, el influjo de su imagen como científico, ícono a la vez de la ciencia alemana y universal.[1] Dicho de otro modo, sus textos, las personas y las representaciones.

Como este es un trabajo apenas preliminar no cuento con materiales suficientes para documentar los tres aspectos en cada una de las regiones bajo estudio, pero si presentaré evidencias significativas de algunos de ellos.

II

Alexander von Humboldt publicó un texto breve pero significativo sobre Centroamérica en 1826.[2] Como es un texto poco conocido me permitiré hacer una presentación detallada del mismo, evaluando sus contenidos y fuentes de información. El texto está fechado en París, en junio de 1826. Comienza indicando la posición geográfica de la región y los eventos de la independencia de España en 1821, la unión (1821) y separación de México (1823), y la formación de las Provincias Unidas del Centro de América. Enseguida nota la adopción de la constitución en  noviembre de 1824 y el cambio de nombre a República Federal de Centro América. Hecha la introducción comienza la descripción geográfica basada principalmente en la obra de Juarros,[3] dos mapas localizados en el “depósito hidrográfico” de Madrid, un mapa de la región central de Guatemala, otro con el plan de un canal por Nicaragua propuesto por Antonio de la Cerda, el diario del viaje entre Omoa y Zacapa realizado por el Dr. Lavagnino y publicado en Londres en 1825,  y su correspondencia con José Cecilio del Valle. Cabe mencionar que Valle fue no sólo el sabio ilustrado más eminente de Centroamérica, sino también uno de los redactores del Acta de Independencia de 1821 y de la Constitución Federal, amén de Ministro de Relaciones Exteriores del imperio mexicano de Iturbide, y Vice-presidente de la nueva República Federal de Centro América. Difícilmente se podría pedir a Humboldt un mejor informante de la región.  La descripción geográfica incluye detalles muy específicos sobre las coordenadas geográficas de lugares importantes y expone con detalle estimaciones sobre el número de habitantes de las diferentes provincias y ciudades. Incluye detalles sobre Chiapa y Soconusco aunque indica que estas provincias se ha separado ya de Centro América uniéndose a México. Los datos de la población son enseguida comparados con las estimaciones de Humboldt sobre la población del resto del continente americano tal como fueron especificadas en el tomo III del Voyage aux regions équinoxiales du Nouveau Continent.

La siguiente sección del texto describe en detalle la cadena volcánica centroamericana comparándola sistemáticamente con los volcanes mexicanos; hay abundantes detalles sobre cada volcán importante y las erupciones conocidas que Humboldt reconstruye utilizando los datos de Juarros y de autores como Remesal, López de Gómara y Dampier. De los volcanes pasa a examinar la división política adoptada por la República Federal de Centro América, incluyendo estados y partidos o departamentos, para explayarse enseguida hacia consideraciones sobre el clima. Sigue una discusión sobre las fundaciones españolas de las principales ciudades y los cambios de lugar relacionados con la búsqueda de climas y ambientes más favorables al poblamiento. La siguiente sección expone los principales productos de la región: añil, cochinilla, cacao y tabaco, con muchos detalles sobre sus características y problemas, incluyendo una serie anual de las exportaciones de añil entre 1794 y 1802. Como era de esperar, luego de esto examina los puertos y las facilidades para el comercio. La vía del tránsito por Nicaragua, y las posibilidades de construir un futuro canal interoceánico en el istmo de Rivas reciben especial atención, aunque Humboldt nota que esta ruta tendrá que competir con la de Panamá, donde un ferrocarril parece factible, y también con la mexicana a través del istmo de Tehuantepec. Comenta incluso que según le comunica Lucas Alamán, desde México, los puentes y caminos de la ruta de Tehuentepec están siendo reparados. Una breve sección sobre la producción minera de Centroamérica  conduce a otra mucho más detallada sobre Nicaragua. En este caso Humboldt utiliza los datos del Bosquejo político y estadístico de González de Saravia, publicado en Guatemala en 1824. El final del artículo,  es una nota sobre las ruinas mayas de Palenque y otros monumentos antiguos en Copán, Utatlán, etc. Las últimas líneas del texto saludan la independencia de Centroamérica pero no dejan de advertir que la secesión de Chiapa y las reivindicaciones colombianas sobre la costa de la Mosquitia pueden plantear desafíos territoriales que deberá enfrentar el Congreso federal.

Este recorrido por el texto de Humboldt no reemplaza su lectura pero da una idea de la riqueza informativa de sus 30 páginas, de la extraordinaria calidad de sus fuentes de información y de la agudeza de sus reflexiones. Y no es atrevido afirmar que ninguno, de los muchos viajeros extranjeros que llegaron por Centroamérica en el siglo XIX, produjo una visión sintética tan cuidadosa y perceptiva como la que él desarrolló. Además de su innegable genio personal, creo que contribuyen a esto su profundo conocimiento del continente, la posibilidad de observar desde lejos y la disponibilidad de información precisa y actualizada.

III

Humboldt era un personaje famoso y generoso por lo cual casi todos los viajeros que podían obtener una carta suya de recomendación, utilizaron este recurso. Un ejemplo documentado de esto para Centroamérica lo constituyen los casos de Karl Hoffmann (1823-1859) y Alexander von Frantzius (1821-1877). Ambos eran médicos y naturalistas prusianos y llegaron a Costa Rica en 1854 con una carta de recomendacion de Alexander von Humboldt. El texto dice así:

Señor Presidente: Vuestra Excelencia se dignará permitir que un viejo, cuyos trabajos científicos han tenido desde hace mucho tiempo por objeto los países tropicales del nuevo continente de Vuestra Excelencia, solicite protección para los viajeros naturalistas doctores Frantzius y Hoffmann, que viajan para conocer mejor esos bellísimos países. Estos señores son dos científicos muy distinguidos y además hombres muy morales, hijos de familias respetables de nuestro país. En el Estado de Costa Rica y en los volcanes de la Cordillera encontrarán los señores Frantzius y Hoffmann ancho y provechoso campo para sus investigaciones, y me atrevo a esperar que por la actividad que Vuestra Excelencia despliega en la sabia administración del Estado y su amor al progreso de toda ciencia útil, se dignará favorecer la empresa de mis compatriotas.

Sírvase Vuestra Excelencia aceptar la expresión de mi distinguido respeto, con que tengo la honra de suscribirme, Señor Presidente, de Vuestra Excelencia muy humilde y obediente servidor

 Barón Alejandro de Humboldt

Berlín, 16 de noviembre de 1853

A Su Excelencia Don Juan Rafael Mora, Presidente de la República de Costa Rica.[4]

Más allá de cartas como esta, la influencia de Humboldt está presente, sin duda alguna, a través de los científicos alemanes que llegan a Centroamérica en el siglo XIX. Para mencionar sólo los más significativos, además de los recién indicados Hoffmann y von Frantzius[5], hay que incluir a Karl Sapper (1866-1945), Walter Lehmann (1878-1939) y Franz Termer (1894-1968). Sin embargo, no hay que dejar de notar que dado el escaso desarrollo de la investigación científica en Centroamérica, hasta muy avanzado el siglo XX, el impacto de estos distinguidos investigadores alemanes que trabajaron en detalle sobre la región, fue muy reducido. Sus obras, en su mayoría no traducidas al español, sólo fueron conocidas en un círculo muy reducido de estudiosos y en algunos casos completamente ignoradas. Muy distinto fue el caso de la región del Río de la Plata, y en especial de la Argentina. Este es el tema que desarrollaré a continuación.

IV

Al referirmos a Alexander von Humboldt en el Río de la Plata aparece enseguida la figura de su amigo y compañero en todo el viaje americano, Aimée Bonpland (1773-1858). Bonpland llegó a Buenos Aires en 1817, ejerciendo la medicina y continuando con sus colecciones botánicas; en 1820 se trasladó a Corrientes, muy cerca de las antiguas misiones jesuíticas del Paraguay. Comenzó el cultivo de la yerba mate, estableciendo una próspera empresa agrícola, cuando el dictador paraguayo Gaspar J. de Francia decide su captura en 1821. Permanecerá en prisión domiciliaria durante diez años, y de nada servirán cartas abogando por él de Humboldt, Bolívar y otras figuras prominentes. Liberado, se establece primero en São Borja, en las márgenes del Río Uruguay, en la frontera entre Argentina y Brasil, y a partir de 1838 en Santa Ana, un poco más al sur. Hasta su muerte se dedica a la agricultura y la ganadería, sigue trabajando como médico, enriquece incesantemente sus colecciones botánicas, y viaja ocasionalmente a Porto Alegre, Montevideo y Buenos Aires. Nunca regresa a Europa aunque se cartea intermitentemente con Humboldt y con otros científicos europeos. Algunas de sus colecciones botánicas van hacia Francia, otras quedan en la Argentina al igual que su notable archivo personal. Aunque Bonpland es muy conocido, tanto en Europa como en el Río de la Plata, el impacto de su obra científica y de su relación con Humboldt fue muy limitado en la región en que vivió durante más de cuarenta años. No podía ser de otra manera en una época en que predominaban las guerras civiles y la inestabilidad institucional.[6]

V

En 1847 Sarmiento visita Alemania interesado básicamente en dos temas, la inmigración y la educación. En Berlín conversa con el ministro de Instrucción Pública Eikhorn y con el jefe de la oficina de estadística Dieterice y realiza una corta visita a Potsdam, a la “residencia del barón de Humboldt, el decano de los viajeros.”[7]  En el mismo diario de viaje apunta, cuando se reencuentra en Rio de Janeiro con su viejo amigo el pintor Johann Moritz Rugendas (1802-1858): “Humboldt con la pluma y Rugendas con el lápiz son los dos europeos que más a lo vivo han descrito la América“.[8]  Desde la función pública, como Senador nacional, Ministro de Instrucción Pública, Gobernador de la provincia de San Juan (1862-1864) y Presidente de la República (1868-1874) promovió la educación y el desarrollo científico contratando a varios científicos alemanes vinculados con Humboldt. El más importante de ellos fue el sabio naturalista prusiano Carl Hermann Conrad Burmeister (1807-1892) conocido en la Argentina, donde vivió desde 1861 hasta su muerte, como Carlos Germán Conrado Burmeister.

Burmeister había desarrollado una brillante carrera científica en Prusia, sobre todo en la Universidad de Halle, y realizó dos importantes viajes previos a sudamérica, para lo cual contó con el apoyo decidido de Humboldt. El primero de ellos fue hacia Brasil, entre 1850 y 1852,[9] y el segundo hacia la región del Río de la Plata entre 1857 y 1860.[10]  En 1862 fue nombrado por el presidente Mitre como Director General del Museo Público de Buenos Aires, cargo en el que permanecerá hasta su muerte en 1892. Desde el museo municipal, convertido en museo nacional en 1884, Burmeister tuvo un papel protagónico en el proceso de institucionalización de la práctica científica en la Argentina.[11] En pocos años el museo, con sus colecciones, biblioteca y publicaciones, quedó insertado en una vasta red científica internacional; el propio Burmeister publicó más de cuarenta estudios en el extranjero y elaboró una detallada descripción física de la República Argentina en 4 volúmenes y un atlas,  destinada a las exposiciones universales de Filadelfia (1876) y París (1878 y 1889).[12] Los jóvenes colaboradores de Burmeister, casi todos europeos, continuaron luego de su desaparición con la obra del maestro. La institucionalización cientifica se extendió también al interior con la creación, en 1870, de la Academia Nacional de Ciencias en Córdoba. Aquí también, los científicos alemanes tuvieron una destacada participación; entre los más prominentes figuraron Luis Brackebusch y Adolf Doering.

VI

Al celebrarse el centenario de la muerte de Alexander von Humboldt en 1959, y el centenario de su nacimiento en 1969, la Academia Nacional de Ciencias de Córdoba, Argentina, organizó celebraciones académicas de ambos eventos.[13] Lo interesante de estos hechos es que, en ambos casos, se considera que la Academia y la Universidad continúan con la tradición científica humboltiana, sobre todo a través de la enseñanza e influencia de los científicos alemanes. Dicho de otro modo, se celebra no tanto la obra o la visión de Humboldt sino más bien a un ícono de la ciencia universal, a través del cual se puede reconocer también el aporte de los sabios y profesionales alemanes al desarrollo científico del país.


 

[1] Ver Nicolaas A. Rupke, Alexander von Humboldt: A Metabiography (Chicago: University of Chicago Press, 2008)

[2] Alexander von Humboldt, “Über den neuesten Zustand des Freistaats von Centro-Amerika oder Guatemala,” Hertha. Zeitschrift Für Erd-, Völker- und Staatenkunde 6ter, no. 2ter heft (1826): 131–61

[3] Domingo Juarros, Compendio de la Historia del Reino de Guatemala. (Chiapas, Guatemala, San Salvador, Honduras, Nicaragua, Costa Rica) 1500–1800 (Guatemala: Editorial Piedra Santa, 1981)

[4] Luko Hilje Quirós, Karl Hoffmann: Naturalista, Médico y Héroe Nacional (Santo Domingo de Heredia, Costa Rica: Instituto Nacional de Biodiversidad, 2006), 26–27.

[5] Hoffmann fue médico del ejército costarricense en la Campaña Nacional y falleció poco después. Von Frantzius regresó a Alemania en 1868 y publicó varios artículos  importantes sobre Centroamérica.

[6] Sobre Bonpland sigue siendo fundamental la obra de Hamy, E.T. Aimé Bonpland. Médecin et naturaliste. Paris, Librairie Orientale et Américaine, 1906, la cual incluye también una parte de su correspondencia y otros documentos de interés.

[7] Domingo Faustino Sarmiento, Obras Completas V. Viajes por Europa, África y América (1845–1847) (Buenos Aires: Universidad Nacional de La Matanza, 2001), 252

[8] Domingo Faustino Sarmiento, Obras Completas V. Viajes por Europa, África y América (1845–1847) (Buenos Aires: Universidad Nacional de La Matanza, 2001), 72

[9] Hermann Burmeister, Reise Nach Brasilien (Berlin: Druck und Verlag von G. Reimer, 1853)

[10] Hermann Burmeister, Viaje por los Estados del Plata, con Referencia Especial a la Constitución Física y al Estado de Cultura de la República Argentina Realizado en los Años 1857, 1858, 1859 y 1860, por el Dr. Hermann Burmeister (Buenos Aires: Unión germánica en la Argentina, 1943–44)

[11] Cristina Mantegari, Germán Burmeister. La Institucionalización Científica en la Argentina del Siglo XIX (Buenos Aires: Universidad Nacional de San Martín, 2003).

[12] Hermann Burmeister, Description physique de la République Argentine d’après des observations personelles et étrangères, par le Dr H. Burmeister. (Paris: F. Savy, 1876–86)

[13] Academia Nacional de Ciencias. Homenaje a Alexander von Humboldt en el centenario de su muerte. Córdoba, 1960; Castellanos, Alfredo. Alejandro von Humboldt. Creador de la geografía moderna y precursor de la geografía actual. Influencia de los científicos alemanes en el desarrollo de las ciencias naturales en la Argentina. Rosario, Universidad Nacional de Rosario, Instituto de Fisiografía y Geología, 1970.

 

______________________________________________________

Navigationselement: zurck

hin-online.de. postmaster@hin-online.de
Letzte Aktualisierung: 13 November 2009 | Kraft
Best viewed with Mozilla Firefox 3.

Navigationselement: weiter