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María Rosario Martí Marco

La figura del botánico valenciano Antonio José Cavanilles
en su relación científica con Humboldt y los botánicos alemanes*

5. Conclusiones

Los dos sabios científicos, el gran botánico valenciano y el gran naturalista berlinés, fueron admirados internacionalmente, cosa que a día de hoy por lo común no consta de Cavanilles.

Los protagonistas de sendos viajes ilustrados y científicos, se preocuparon por adquirir conocimientos auténticamente científicos. En muchas de sus publicaciones se detecta el interés por conocer mejor el territorio y la sociedad con el objetivo de que estas experiencias fueran útiles para la mejor gestión del estado o estados visitados, como se desprende de sus obras. Evidentemente, no se trata de viajes culturales ni de ficción sino viajes con unos objetivos concretos y cuantificables como la observación de la historia natural y de la economía con el fin de reformar y hacer prosperar la situación real. Gran parte de sus atenciones se centraron en el medio ambiente, para cuyo estudio utilizó abundancia de instrumentos, numerosos cálculos demográficos y estadísticas de producciones agrarias, aunque también hay muchos subcapítulos de interés antropológico e incluso literario.

Cavanilles culminó un reconocimiento pormenorizado del Reino de Valencia que hubiera proseguido por el resto de la geografía española de no fallecer en 1804. Humboldt, a mayor escala, hizo un reconocimiento de las colonias españolas que visitó, si bien más enciclopédico y transdisciplinario en conjunto y con una concepción más global de las diferentes disciplinas. Ambos utilizaron similar metodología de trabajo sistemático: la observación personal, las encuestas, las conversaciones instructivas y la documentación estadística y bibliográfica. Si bien reflejan también con un discurso más literario las anécdotas cargadas de humor, así como las experiencias, sensaciones, colores y belleza que la naturaleza les depara.

En las obras de Cavanilles y Humboldt se recogen con precisión inventarios de plantas. La aportación de Humboldt con su Geografía de las plantas fue de gran interés pero no tuvo el relieve internacional de Cavanilles con su nomenclatura botánica. La botánica descriptiva no figuró entre las tareas de Humboldt a su regreso a Europa. Las notas y los ejemplares de plantas reunidos durante el viaje quedaron principalmente en poder de Bonpland, poco inclinado al análisis y edición de los materiales. De ahí las incidencias y el retraso de una publicación que necesitó de la participación de K.S. Kunth.

En sus Diarios se reflejan los itinerarios, el estado de las carreteras y caminos, las distancias en horas de viaje, los acompañantes, la necesaria documentación para viajar, las posadas, albergues y el sentido de hospitalidad, los datos de población y de producciones agrarias de los lugares visitados, informaciones y reflexiones sociales y filosóficas, impresiones, etc. Los viajeros además dibujaban, delineaban, tomaban apuntes, herborizaban y recogían muestras de rocas (Mateu 1995: 24) e incluso en el caso de Cavanilles hicieron prospecciones arqueológicas (Llobregat 1983: 28).

Ambos dibujaron con gran destreza artística muchas láminas, perfiles o bosquejos. Fueron incluso acompañados por artistas o, inmediatamente después, artistas plasmaron en cuadros o grabados los panoramas paisajísticos, las singularidades naturales y los mapas que los científicos esbozaron.

Ambos anotaron asimismo impresiones sobre costumbres sociales y enfermedades; llevaron mapas que corrigieron; y se retiraron a su remanso de paz para allí emprender el proceso de elaboración y redacción del trabajo de campo anterior.

Su relación epistolar, en ambos casos, es dilatada y se establece como una red con toda la élite científica e intelectual de Europa y América.

Cavanilles y Humboldt supieron también entender que sin publicaciones no hay ciencia, de hecho su producción puede considerarse como monumental. Concretamente Humboldt estuvo ausente de su patria durante ocho años y, en carta al rey Federico Guillermo III, expresaba su “vivo deseo de vivir en Berlín, con el fin de trabajar continuamente para las ciencias y de ocuparse de la publicación de sus manuscritos y dibujos sudamericanos”[1]. Cuando Cavanilles escribió su primera monografía botánica, Dissertatio botánica (1785-1790), tenía recién cumplidos los cuarenta años. Así iniciaba la difusión de un trabajo de investigación que, a través de la edición de obras científicas, que seguía personalmente y con minuciosidad, se prolongaría hasta su muerte. Las aportaciones de Cavanilles se tradujeron al alemán, francés o inglés y se difundieron en los principales círculos científicos de principios del siglo XIX.


[1] París, 3 septiembre 1804.

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Letzte Aktualisierung: 21 November 2008 | Kraft
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